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Alberto Mallo

Nada de enseñar músculo

No te voy a enseñar toda mi formación en coaching, ni mis títulos, ni mi experiencia en este campo, esperando convencerte de que soy el mejor (porque no es verdad). Mi intención no es aburrirte hasta morir, nada de eso. 

No, no soy el mejor coach, ni el más famoso y obviamente tampoco el más guapo (si estás buscando fama, renombre y prestigio te sugiero que sigas buscando en Instagram u otros escaparates sociales de igual calado)

Mi intención en esta página es ayudarte a responder una pregunta simple

¿Puedo ser yo la ayuda que estás buscando?

Verás,

nací en un pueblo de León (Valencia de Don Juan) y mi infancia no fue muy distinta a la de cualquier chico de un pueblo de los de entonces 

ya sabes,

jugábamos en la calle todo el día, hacíamos y deshacíamos aquí y allí, y de cuando en cuando liábamos alguna un poco más gorda de lo habitual. 

Lo normal.

Más tarde empecé el bachillerato. Lo hice en una casa de formación para hermanos Maristas. Flirtee con la vocación religiosa entre los 14 y los 18. Me gustó mucho la experiencia. Un montón de chavales de la misma edad, siempre entretenidos con estudios, deportes, trabajos en la finca, excursiones… Además desde el punto de vista de los estudios fue espectacular. Profesores de primera para clases muy reducidas, a veces 8 personas.

Tengo claro que aquellos cuatro años cambiaron mi rumbo y le debo mucho a los Hermanos Maristas.

En octubre de 1995 empecé a estudiar Psicología, en Salamanca y más tarde vino el máster en Madrid (por entonces un máster servía para conseguir un buen trabajo en una empresa de renombre) y seguidamente empecé a trabajar en consultoría. 

Y una vez que entras en la rueda cuesta salir de ella…

Horarios de 12 horas de lunes a viernes (y algunos fines de semana) lo suficientemente bien pagado y socialmente bien visto como para que no te plantees nunca el dejarlo. 

Atrapado de por vida

A veces hay que tener cuidado con lo que se desea

Y vino la crisis y con ella un cambio de aires.

En la rueda de hamster...

Fíjate que cara de yogurín

ALberto Mallo Consultor

De consultor de empresa de prestigio en Madrid, a tester de videojuegos en Brighton (Inglaterra). La idea era aprovechar la crisis para darle un empujón grande al inglés y allí estaba yo, a mis veintipocos, viviendo el sueño de cualquier adolescente (salvo por el hecho de que jugar un mismo juego 100 veces deja de ser divertido)

Y allí en Inglaterra, con trabajos normalitos, pero con horarios pensados para vivir (de lunes a viernes de 9 a 5) y salarios aún más normales, tuvimos nuestra primera hija. Lo que en Madrid con buenos recursos, pero sin tiempo para nada, veíamos imposible, en Inglaterra con pocos recursos, pero con tiempo disponible fue posible.

Y fuimos los mejores padres novatos posibles…

Rebecca Mallo
Rebecca y Alberto

Uno, tras otro, cometimos todos los errores posibles que anuncian las típicas revistas de maternidad

Habíamos decidido en firme no usar chupetes y aguantamos sin hacerlo hasta las 5 de la mañana de la primera noche que estuvo en casa.

Y la niña viendo el panorama de pardillos que tenía por padres se hizo pronto la reina de la fiesta

Solo se dormía en brazos y en cuanto la echabas en la cuna, con el cuidado del que deja un paquete de nitroglicerina, se ponía a llorar y otra vez en brazos

Empezó a dormir con nosotros en el medio de la cama y por precaución le dejábamos un buen espacio, no nos engañemos,  la cama era suya, nosotros nos agarrábamos como podíamos a los bordes para no caernos al suelo

Y lo peor del todo es que nos tenía completamente encandilados

Así pues, viendo lo bien que se nos daba el tema de la paternidad…

de vuelta en España tuvimos nuestro segundo hijo 

y un poco más tarde el tercero.

Rebecca y Jorge Mallo
Rebecca, Jorge y Alex

Y yo continué donde lo había dejado, corriendo en la rueda de hámster.

Y seguí corriendo hasta que un día (uno de esos días, cuando ya no puedes más) vi que lo que realmente me llenaba no eran los Excel, ni las sesiones de evaluación, ni los planes de retribución, no me gustaba trabajar en el ordenador, me gustaba trabajar directamente con las personas, las conversaciones interesantes, esas que te ayudan a ver más y mejor, que te cambian el punto de vista, Conversaciones con mayúscula. Y así, en 2009, empecé mi formación como coach.

Casi al mismo tiempo, mi mujer también tomo la decisión de apostar por sus sueños y empezó su formación de dibujo y pintura clásica. Como ves, tomar ciertas decisiones de cambio y desarrollo, hace más probable que la gente que tenemos cerca también se arriesgue a cambiar y a luchar por sus metas.

Desde 2009 (qué rápido pasa el tiempo) me dedico a temas de coaching personal y de equipos, y mi mujer a dar formación de dibujo y pintura (Atelierglez)

Ahora vivimos en Colmenar Viejo (Madrid), después de haber pasado un tiempo viviendo en Barcelona y otra etapa en Inglaterra, esta vez en Salisbury (un sitio muy bonito).

La familia ha crecido, la sexta en una schnauzer mini tremendamente mimosa, Kira.

Es la única que nos recibe con alegría cuando volvemos a casa.

Si quieres conocerme mejor, puedes leer mis correos.

Alberto Mallo y Kira
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