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Coaching Personal

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Coaching Personal

El concepto de “coaching” o “coach” lleva entre nosotros mucho tiempo. 

Mucho, mucho más del que pensamos. 

Podríamos, de hecho, situarlo en la Antigua Grecia. 

Es más, Sócrates es uno de los precursores de la profesión del coach, por muy inusual que suene. 

El filósofo enseñaba a sus discípulos a través del autoconocimiento, a través de diálogos que les hacía no solo desarrollar sus habilidades, sino aprender cosas nuevas.

Suena un tanto increíble, pero así es. Salvando las distancias, claro está. 

Sin embargo, podríamos decir que el momento en el que esta profesión empezó a subir como la espuma fue en los años 80. 

El hecho de que se llame “coaching” a este término no es casualidad. 

Es que su origen se encuentra en los entrenadores (“coach”, en inglés) deportivos de Estados Unidos. 

Llamaba la atención los métodos de trabajo que usaban para formar a sus deportistas. 

No solamente impartían disciplina para que consiguieran los mejores resultados en los terrenos de juego. 

Su forma de trabajar consistía, principalmente, en un importante impulso de motivación y autoconocimiento:

que fuera el/la propio/a deportista quien descubriera, gracias al apoyo del coach, sus habilidades y fortalezas. 

De esa manera, podría aumentar su nivel y estado físico (y mental), para rendir mejor en las competiciones. 

Fue gracias a este método centrado en la motivación que algunos de estos deportistas llegaron a conseguir grandes premios en las competiciones más prestigiosas del mundo. 

Esta forma de guiar, de orientar y de motivar no pasó desapercibida por los profesionales de distintos sectores. 

Psicología, educación, empresarial, comercial. 

Se dieron cuenta de que ese método se podía adaptar, a la perfección, a todas y cada una de sus áreas. 

Porque, ¿qué mejor que un buen desempeño personal para sacar la mejor versión de uno/a mismo/a?

En sus inicios bien es cierto que podía tener un enfoque esencialmente psicológico, 

pero a medida que ha ido evolucionando y estableciéndose en la sociedad, 

se ha comprobado que el coaching se adapta a la perfección a distintos asuntos y circunstancias. 

Naciendo, así, uno de los tipos de coaching más socorridos: el coaching personal.

¿Qué es (y qué no es) un coach personal?

Es importante recordar que un/a coach NO es un/a psicólogo/a

No porque un/a coach no trata patologías. 

Sino que ayuda a los/as clientes o coachees (porque así se llaman, y no pacientes como en las sesiones de psicólogos/as) a completar sus metas. 

Además, un proceso de coaching es, al fin y al cabo, una conversación entre dos personas, 

en la que tanto uno como otro (profesional y cliente) aprenden cosas nuevas. 

Porque puede pasar que incluso el/la coach se lleve nuevos conocimientos de las sesiones de coaching. 

Así es esto: un continuo aprendizaje de cosas y conceptos que puedan servir para mejorar y crecer.

En definitiva, un proceso de coaching personal es un entrenamiento en el que la persona aprende a entender y a dominar las herramientas y recursos que tiene a su disposición, 

con el fin de vivir una vida plena, exitosa y feliz. 

Porque eso es lo que se espera tras realizar un proceso de coaching: 

haber hecho una serie de cambios que saquen al/la coachee de su zona de confort y le lleven a un punto más avanzado.

¿Qué es el coaching personal?

Lo cierto es que este tipo de coaching, el coaching personal, es uno de los más extendidos (si no el que más) en este sector. 

Como ya se dijo más arriba, la figura del coach proviene de Estados Unidos. 

Sin embargo, su eficacia a la hora de guiar a las personas para conseguir sus propósitos ha hecho que se arraigue en la sociedad europea.

Dicho esto:

¿qué es el coaching personal?

El coaching personal es una herramienta llevada a cabo por un/a coach que tiene como fin ayudar/guiar/asesorar a las personas que acuden a ello para conseguir sus objetivos, 

ya sean estas profesionales o personales. 

¿Que cómo lo hace el coach?

pues aportando nuevos puntos de vista, 

desbloqueando inseguridades o miedos que impiden avanzar y evolucionar al/la coachee. 

Así, poco a poco y sesión tras sesión, 

el/la coachee va descubriendo nuevas habilidades o conocimientos que no sabía que poseía. 

Y va siendo consciente de que para continuar hacia delante, son necesarios una serie de cambios que, en ocasiones, puede dar reparo realizar. 

Pero los resultados pueden llegar a ser asombrosos. 

Si en el ámbito personal todo está bien, eso se reflejará en todos y cada uno de los ámbitos de la vida.

¿Cuándo (y porqué) se acude a un proceso de coaching personal?

Como se dijo anteriormente, el coaching personal es, quizás, el tipo de coaching más popular. 

¿Que de qué se encarga?

Pues de estudiar y asesorar a las personas desde el punto de vista de sus sentimientos, de sus emociones, de su situación personal con respecto al resto del mundo. 

Podrían equipararse los proceso de coaching personal con los deportes que se practican de manera individual:

ahí solo existen el entrenador y el deportista. Y la relación es directa entre estas dos figuras. 

¿En qué ayuda esto?

Pues en que el entrenamiento es mucho más directo, personalizado y real. 

En que el deportista tiene a su disposición todas las herramientas y la ayuda del entrenador para él solo. 

Algo similar ocurre en el coaching personal. 

La relación es directa, dialéctica y está fundada en el conocimiento retroalimentado.  

Por lo tanto, una persona no recurre a un/a coach única y exclusivamente porque tiene algún tipo de problema personal o porque se encuentre baja de ánimos. 

Nada de eso. 

De hecho, es que no tiene que existir un problema, miedo o inquietud para acudir a un profesional del coaching. 

Puede ser simplemente que, a pesar de tener una vida completa, quieres más y te fijas objetivos para crecer más. 

Sin necesidad de tener ningún problema. 

Por lo tanto, hay INFINITAS razones por las que una persona podría acudir a un proceso de coaching personal. 

Podrías estar buscando una forma de acabar con hábitos o costumbres negativas para tu desarrollo

Si hay algo que obstaculiza el crecimiento de una persona son los malos pensamientos 

Igual la razón es que se está enfrentando a una situación de cambio

También esta es bastante común. 

Es completamente normal estar un poco perdido/a cuando te enfrentas a un cambio de trabajo, una separación, etc. 

Por lo tanto, quizás, un coach pueda ser de gran ayuda a la hora de manejar todos los cambios que estás viviendo en esos momentos. 

Y si, por ejemplo, ¿buscas encontrar la profesión a la que quieres dedicar tu vida?

También un proceso de coaching personal es una buena idea. 

A lo mejor tú no tienes claro qué cosas te gustan, qué se te da bien, qué te hace feliz…

No te estoy diciendo que el/la coach te dirá, de buenas a primeras, cuáles son tus dones profesionales. Ni hablar. De ninguna manera

Pero a lo mejor, conversando en las sesiones, juntos/as podéis descubrir tus intereses laborales. 

Y, a partir de ahí, ir acotando. 

Podría ser, por ejemplo, porque tenga ganas de iniciar un negocio

De hecho, esto es bastante habitual, porque alguien que está empezando en el mundo empresarial, seguramente quiera algo de asesoramiento para hacer las cosas bien desde el minuto uno. 

Igual lo que ocurre es que te gustaría desarrollar habilidades

Es posible que seas consciente de que tienes habilidades, 

pero el problema es que no sabes cómo potenciarlas para sacarles provecho. 

El/la coach, con sus mecanismos y métodos, podría ayudarte a encontrar la manera e, incluso, quién sabe; descubrir talentos que hasta entonces no conocías. 

Puede ser que no te encuentres lo suficientemente motivado/a

Lo cual también es perfectamente normal. 

Siempre habrá etapas de la vida en la que dispondrás de más ganas para llevar a cabo tus propositos que otras. 

Entonces, el coaching puede ser la opción para, poco a poco, devolverte esa motivación, esa confianza para conseguir tus metas. 

En definitiva, el coaching personal es para aquellas personas que no se conforman. 

Que saben lo que tienen y quieren llevarlo al máximo nivel.

¿Qué beneficios tiene el coaching personal?

Por norma general, los procesos de coaching personal son individuales. 

Al fin y al cabo, las personas que acuden a un/a coach lo que buscan es llevar una vida plena y feliz. 

Y, el primer paso para eso, antes de estar bien con todo tu entorno,

es que has de estar bien tú. 

Es como el símil de más arriba, el del entrenador y el deportista. 

El hecho de que sean únicamente dos personas (coach y coachee) en el proceso, lo hace más personalizado. 

Los objetivos se pueden establecer con más claridad, más en profundidad. 

Se toma una mayor conciencia sobre lo que se está trabajando y para qué se está trabajando. 

Lo que lo hace más único. 

Los beneficios de un proceso de coaching, si este se hace bien, son evidentes. 

De hecho, no es solamente que consigas las metas por las que iniciaste el proceso. 

No. 

Es que de camino a conseguirlas, también consigues otras cosas, otros valores, otras herramientas que, al final, 

podrían servirte para seguir creciendo, para encontrar el equilibrio perfecto entre tu vida personal, plena, 

y tu vida profesional. 

Al final, una va unida a la otra aunque no lo parezca. 

El hecho de que el/la coach te dé a conocer nuevas técnicas, te descubra conocimientos nuevos, al final te da una autoconfianza y una autoestima importantísimas para tu día a día. 

¿Y esto en qué ayuda, además?

En que tus relaciones sociales mejoran. 

Mejoran porque aprendes a comunicarte y a expresarte mejor. 

Y eso, sin ninguna duda, será un punto a favor a la hora de entablar nuevas relaciones tanto en tu vida personal como en la profesional. 

¿Sabes qué otro beneficio tiene el coaching personal?

Pues que al mismo tiempo que estás “entrenando” para conseguir lo que quieres, 

descubres lo que NO quieres en tu vida. 

Te ayuda a priorizar, a decidir lo que importa y lo que no. 

Y eso, es esencial para el crecimiento de una persona: si no dejamos ir lo que nos hace mal, no podremos avanzar. 

El hecho de tener que organizar un plan de acción para llevar a cabo los cambios que buscas, te da la práctica para después, en tu vida cotidiana, tener una mayor determinación al tomar decisiones. 

Porque, de nuevo, serás más conscientede lo que quieres en tu vida y lo que quieres que no esté.

Esto podría ir unido a una mejor organización del tiempo. 

El hecho de desarrollar según qué habilidades durante el proceso de coaching personal, sin duda es un beneficio inmenso a la hora de afrontar la vida real. 

De hecho, son todas esas cosas que se van aprendiendo y practicando por el camino las que, al final, 

ayudan al/la coachee a desarrollar todo el potencial que tienen.

Las sesiones de un proceso de coaching personal

Las sesiones de un proceso de coaching son un espacio seguro para el/la coachee. 

Un lugar donde poder abrirse lo que sea necesario para alcanzar sus propósitos. 

Sin ser juzgado/a, simplemente para que se conozca a sí mismo/a tal y como es en realidad. 

Dicho esto, cada proceso es único e irrepetible. 

¿Por qué? Pues porque cada persona es un mundo. 

Lo que significa que cada persona necesita un seguimiento diferente. 

Es decir, dos personas pueden acudir a un/a coach por un mismo motivo, pero el proceso nunca será igual. 

Porque una persona tiene una serie de habilidades, inquietudes, obstáculos y opiniones, 

Y la otra persona tendrá otra completamente diferentes. 

Es por eso que el/la coach tiene que adaptar cada proceso de coaching a la persona con la que está trabajando. 

No servirá una “plantilla” para el proceso. 

Las personas funcionan, cada una, de una manera diferente. 

(De ahí la importancia de conocer, conversar y establecer los objetivos al comienzo del proceso).

Es posible que dos coachees tengan una serie de recursos que se asemejen.

En cualquier caso, puede que uno/a quiera desarrollar o cambiar uno de ellos, y el/la otro/a busque mejorar otro. 

¿Y cuál es la manera para conseguir este crecimiento?

A través del saber y del entrenamiento. 

¿Podría un/a atleta conseguir una medalla de oro en los Juegos Olímpicos sin entrenar?

No. 

No porque el entrenamiento, el conocerse a sí mismo/a es lo que le permite conseguir sus metas.

Sin poner en práctica lo que sabe, por mucho que sepa, no podría llegar lejos. 

Y lo más importante es que es el/la coachee quien toma todas las decisiones. 

El/la coach está ahí como apoyo, como guía, como consejero. 

Pero nunca impondrá opiniones ni decisiones al/la cliente. 

En todo caso expondrá las opciones, y será el individuo quién decidirá qué hacer y cómo.

Conclusión sobre el coaching personal

Un método para encontrar una nueva versión de ti mismo/a

Al final, ese es el motivo por el que se empieza un proceso de coaching. 

¿No?

Para encontrarse a uno/a mismo/a. 

Para coger todas nuestras habilidades, nuestras ganas de cambiar y de mejorar, y hacerlo. 

No es una decisión sencilla de tomar, eso es obvio. 

Hay que estar dispuesto/a a hacer modificaciones en nuestra forma de pensar, de hacer las cosas. 

Hay que derribar barreras que, posiblemente, ni siquiera eras consciente de que estaban ahí. 

Pero si se hace con motivación, con toda la intención del mundo para avanzar en la vida, 

entonces será difícil que no salga bien. 

O al menos, que no aprendas algo que te servirá para el resto de tu vida. 

Por eso, es muy importante entender eso:

el coaching personal es para quien realmente lo quiere y podría hacer algo bueno con ello. 

Para inconformistas. 

Para los/as que se quieren superar día a día. 

Para aquellos que se levantan por las mañanas con la intención de hacer algo que marque su día. 

Piénsatelo. 

De momento, puedes suscribirte a mi lista de correos. Ahí mando correos frecuentemente con historias, anécdotas… así podrás conocerme mejor.

¿Para quién es el coaching?

Puede haber decenas de factores que te hagan un/a buen/a candidato para realizar un proceso de coaching. 

Sin embargo, hay uno indispensable e innegociable:

tener la motivación necesaria para cambiar. 

Si eso no se tiene, no hay solución. 

¿Aguantaría un/a deportista un completo y en ocasiones complicado entrenamiento si no estuviera seguro de lo que quiere conseguir con ello? ¿Si no tuviera las ganas de enfrentarse cada día a los retos que se ponen por delante?

Probablemente no. 

Pues exactamente lo mismo ocurre con el coaching. 

Puedes no tener claro cuál es la razón por la que no estás satisfecho con tu vida, o qué te gustaría mejorar, 

o cómo podrías sacarle más partido a lo que tienes. 

Eso es completamente normal. 

Y eso es aceptable, siempre y cuando exista una motivación y unas ganas por modificar eso. 

¿De qué sirve saber que hay algo que podría ir mejor si no se intenta cambiar?

De nada. 

¿Que para quién es el coaching?

Para el/la que esté dispuesto a seguir adelante sin excusas. 

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