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Coach qué es

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Coach

“Coach” parece una profesión un tanto nueva. 

Algo que se ha empezado a usar hace relativamente poco tiempo y que no tiene un trasfondo más sólido.

Pero te diré que no es así.

Puede que la palabra en sí misma, “coaching”, sí la hayas oído porque últimamente está muy de moda. 

sin embargo, puede que tengas más dificultades en saber realmente qué es el coaching y lo que conlleva

Mira,

en contra de lo que se piensa, lo que representa el coaching se remonta a hace miles de años. 

Has leído bien: miles de años. 

Puede que no exactamente como se ejerce ahora mismo, pero la esencia continúa siendo la misma: sacar el máximo partido a los recursos y capacidades que uno/a tiene a su disposición.

Sí, sí. No es una ocupación que se ha inventado recientemente y que parece sustituta de la terapia 

(de hecho, el coaching y la terapia no tienen nada que ver; pero eso ya lo explicaremos más adelante).

Sí que es verdad que, en los últimos años, la profesión del coach se ha empezado a conocer más, sobre todo en el campo del deporte. 

Sin embargo, sus orígenes no tienen tanto que ver con el deporte sino con la adquisición de conocimientos y la filosofía (amor a la sabiduría)

La figura del coach: un poco de historia

Ya en la antigüedad, aunque no se refirieran a ello como tal, los ciudadanos más experimentados y con más sabiduría hacían las veces de guías, 

enseñando y ayudando, a aquellos que se estaban introduciendo en el mundo del conocimiento, a sacar el máximo provecho de ellos mismos. 

De sus recursos y de sus capacidades. 

Aportándoles una serie de puntos de vista, o conceptos, de los que no eran conscientes, o que hasta entonces no habían pensado.

Sacándoles de la zona de confort en la que se habían acomodado, instándoles a seguir explorando porque, ahí afuera, había mucho más de lo que se sabía hasta ese momento.

Quizás esto te suene, ¿no?

De hecho, y aunque no suene muy ortodoxo, podríamos presentar al mismo Sócrates como uno de los precursores del “coaching”. 

¿Por qué?

Porque se encargaba de ayudar a sus discípulos a usar sus recursos de la manera más eficiente posible. 

Lo hacía usando un método con el que trataba de promover el diálogo con el fin de llegar al conocimiento. 

Eso es: un diálogo, una conversación que, al final, estaba destinada a mostrar cómo funcionaba aquello que estaban tratando de averiguar. Una conversación que hacía que el interlocutor pudiera adquirir conocimiento por sí mismo, sin influencia de nadie (pero con guía para llegar hasta ello).

Nada de aprendizaje vacío ni de ideas impuestas.

Era sobre todo un método de búsqueda y exploración de distintos puntos de vista

¿Que cómo se llama ese método de Sócrates? 

Seguramente hayas oído hablar de él, o incluso lo recuerdes de las clases de filosofía. Ese método que usaba Sócrates se llamaba mayéutica. 

¿Ves? Ya existían coaches antes.

Y ejercían, salvando las distancias, como lo hace un coach hoy en día. 

Con sus métodos, servían de guía para mostrar la situación desde todos los puntos de vista posibles.

Es ahí donde se encuentra el origen de la profesión del coach. 

En la actualidad, el o la “coach», que en español significa “entrenador”, es precisamente eso. Una persona que te ayuda a lograr una serie de objetivos que te marcas, ayudándote a ver otras perspectivas posibles, para que tú elijas la que mejor te convenga para conseguir tus metas. 

Se empezó a usar el término “coach” a raíz de los entrenadores deportivos de Estados Unidos. 

Porque al final, todo tiene su similitud con el deporte, ¿no?

Un equipo de, por ejemplo, baloncesto. ¿Podría hacer su cometido sin un entrenador que les guíe?

A lo mejor; probablemente sí. Pero seguro que se presentaría alguna dificultad por el camino. 

¿Quién es el encargado de encaminar el sistema de juego para ganar el partido?

¿Quién saca a los jugadores al campo según las capacidades de cada uno?

El entrenador. El “coach”. 

El que es capaz de ver, desde fuera y con perspectiva, lo que es capaz cada uno de los individuos que conforman el equipo para que, en conjunto, todos ganen. 

Porque la misión de un buen entrenador no es solamente que su equipo gane, si no que los jugadores se conozcan más a sí mismos, 

que desarrollen sus habilidades. 

Que sepan de lo que son capaces con lo que tienen a su disposición. 

Con el tiempo,

se vio que lo que hacían los coaches con los jugadores a su cargo podía perfectamente extrapolarse a otros campos

A lo personal, a lo empresarial… 

En realidad, prácticamente a cualquier otra área de la vida. 

Y así fue cómo surgió. 

Así fue cómo empezó este movimiento.

Coach: persona encargada de ayudar a las personas a ver las capacidades y recursos con los que cuentan

esas capacidades y recursos que, quizás, ni siquiera sabían que tenían, 

con el fin de guiarles para conseguir los objetivos que se proponen.

Y el coaching profesional, del que hablaremos detenidamente en otra publicación, es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial que ayuda a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde se desea estar.

¿Cuál es la diferencia entre un coach y un psicólogo/terapeuta?

Es una confusión bastante frecuente la del coach y el psicólogo. 

“Pero un coach y un psicólogo son prácticamente lo mismo, ¿no?”

Pues verás, el enfoque es distinto, tienen objetivos diferentes y se emplean técnicas y recursos diferentes.

Para empezar, al cliente del psicólogo se le llama “paciente”, mientras que quien acude a un coach se considera un “cliente” (en jerga de coaches, un «coachee»).

El coach tiene clientes, el terapeuta pacientes.

La siguiente y más significativa diferencia reside en que el/la psicólogo/a se encarga de la salud afectiva y mental. 

En ocasiones, aunque no siempre, desde un enfoque clínico. 

Por el contrario, la persona que acude a un coach es una persona completa, que quiere conseguir una serie de objetivos y que no sabe cómo enfocar, 

ya sean retos personales o profesionales. 

El coach no atiende patologías ni enfermedades.

El coach trabaja con mirada hacia el futuro. Ayuda a sus clientes a que diseñen ese futuro e identifiquen cambios y aprendizajes para ir avanzando hacía él.

La terapia suele, aunque no siempre, centrarse en acontecimientos pasados. Ayudando a la persona a superar estados emocionales, a modificar comportamientos que generan malestar e incluso inhabilitan a la persona para trabajar o relacionarse de manera satisfactoria.

La terapia se enfoca en solucionar problemas mientras el coaching se enfoca en lograr objetivos, en lo que se puede mejorar y desarrollar.

En terapia se analiza el ¿por qué? de las cosas, mientras que el Coach trabaja más el ¿Para qué? el ¿Por qué no?. Centrándose más en provocar cambios que en generar conocimiento o comprensión.

Continuemos con el ejemplo del equipo de baloncesto. 

Un entrenador puede ayudar y guiar a un jugador que ya de por sí parece tener las herramientas para poder jugar bien al baloncesto. 

Es decir, le puede instruir para pulir sus habilidades con el fin de ser mejor jugador de baloncesto. 

Pero si el jugador tiene comprometida su salud mental o bienestar emocional

Poco puede hacer el coach. 

Lo mismo ocurre con los coaches y los psicólogos:

Si una persona cuenta con todas las herramientas pero no sabe cómo conseguir sus objetivos, 

entonces, quizás, el coach sea la mejor opción. 

Porque este, como lo haría el entrenador de baloncesto, puede ayudarle a encontrar caminos para acelerar su desarrollo. 

Quien acude a un coach es porque tiene la predisposición a mejorar su vida y a alcanzar sus metas, pero necesita un/a guía. 

Alguien que le motive. 

Alguien que le acompañe. 

Porque ya lo decía Thomas Jefferson: 

“Nada sobre esta tierra puede detener al hombre que posee la correcta actitud mental para lograr su meta”.

Si por el contrario, la persona tiene problemas cognitivos, emocionales o afectivos, 

entonces el especialista indicado sería un psicólogo, 

que le ayudaría a recobrar su salud mental

como puedes ver no es lo mismo hacer terapia que hacer coaching.

Y, cómo ves, la diferencia es importante.

Lo que te diría es que, si crees que necesitas los servicios de un coach, 

investiga y estudia todas las opciones que hay. 

Y así poder elegir al que mejor se adapte a tu forma de ser y, sobre todo, 

a lo que quieres conseguir.

El coach personal: su función

El coach personal o personal coach hace las veces de guía. 

Sí, ya sé que todo el mundo tiene un/a amigo/a que está ahí para ayudarnos o para aconsejarnos acerca de nuestras decisiones. 

Está bien para algunas cosas. 

Pero, hay veces, que necesitas algo más… 

y tu amigo, que es un buen amigo, te dará una visión del asunto muy parecida a la que tú ya tenías

claro, para eso están los amigos, para apoyarse

y a veces es todo lo que necesitas

sin embargo, en otras ocasiones, hacer caso a los consejos que te da una persona que es tan cercana a ti y comparte tus mismas creencias, te llevará al mismo lugar donde habías llegado tú, generalmente un callejón sin salida aparente.

A veces es necesaria una mirada que lo observe todo de manera completamente objetiva, distanciada y, sobre todo, experta. 

¿Te suena?

Esa es la función del coach. 

El dar un apoyo profesional y objetivo.

Su función es la de motivar a sus coachees a sacar el máximo partido de sus recursos, de sus capacidades. 

El coach podría considerarse un observador activo. 

Es decir, 

el coach se encarga de cuestionar, de buscar alternativas y diferentes caminos para proponérselos al coachee. 

Eso sí, muestra todas las opciones pero evitando dar conclusiones personales

para que de esa manera sea el propio coachee el/la que saque las suyas propias. 

El coach trata siempre de fomentar el aprendizaje y su consecuente práctica, 

ya que sin práctica no se sabe si lo que se está aprendiendo es válido o no. 

Al tener una visión exterior de la situación del coachee puede potenciar las habilidades que este ya tenía. 

O, incluso, puede llegar a descubrir nuevas habilidades, 

que el miedo al cambio estaba ocultando

En definitiva, 

un coach tiene como única función la de guiar.

Pero espera. 

Aunque la palabra “coach” suene a algo así como jerga ejecutiva o empresarial, no se reduce solamente a ese campo. 

Nada de eso. 

Los coach no están únicamente especializados en coaching ejecutivo. 

No, porque todo el mundo, sea del gremio que sea 

o tenga las metas que tenga, 

es capaz de potenciar sus habilidades, 

siempre que tenga la motivación necesaria, claro. 

Desde un director general de una empresa multinacional, 

a una persona que quiere emprender un negocio que le apasiona.

Es una competencia que te ayuda a pensar diferente, a mejorar las comunicaciones que mantienes y profundizar en ti mismo.

El coaching es para todo aquel que tiene ganas de cambiar. 

De crecer. 

De ser mejor. 

Se podría decir que el coaching es el arte de trabajar con los demás para que ellos obtengan resultados fuera de lo común y mejoren su actuación. 

El objetivo del coach es mostrar todos los caminos, 

(caminos, porque atajos no hay), 

y que sea el coachee el que tome la mejor decisión para su desarrollo. 

Porque sí, al final, quien tendrá que tomar las decisiones para mejorar su vida, 

eres tú y solamente tú.

¿Cómo es trabajar con el coach?

Por norma general, 

Empezar un proceso de coaching es algo grande. 

Básicamente porque es cuando, finalmente, una persona ha decidido que es momento de lograr lo que se ha propuesto. 

Y eso implica que vendrán (o se espera que vengan) grandes cambios en su vida. 

Es por eso que el coach suele ofrecer una primera sesión de reconocimiento, 

para que coach y coachee se conozcan y empiecen a entablar una relación. 

Los motivos por los que una persona decide acudir a un coach son variados. 

Desde un cambio de trabajo a un ascenso, 

querer aumentar la productividad, 

recuperar la confianza que habías perdió tras una etapa complicada en el ámbito profesional, 

encontrar algo que te apasione y a lo que quiera dedicarte. 

Como ves, es amplio el abanico que se maneja. 

Pero recuerda,

esto es importante, 

el coach no da soluciones propiamente dichas; 

el coach guía. 

El coach te ayuda a ir quitándole capas a tu cebolla hasta que, finalmente, encuentras las respuestas a tus dudas, 

y las piezas del puzzle que tenías dentro terminen por encajar. 

El coach en este punto es un gran apoyo porque te ayuda a poner sobre la mesa cosas que no sabías, que no veías o que no querías ver.

¿Qué pasa cuando esto sucede?

Que con la posibilidad del cambio aparece el miedo y la incertidumbre

y no te engañes, cambiar cuesta, claro

y por eso tienes que tener claro que el cambio va a ser beneficioso en tu vida, porque cambiar pa na, es tontería

Y no hay nada mejor en momentos así que tener a alguien que lo vea todo con perspectiva y que te guíe para ordenar las ideas y poder hacer los cambios necesarios

¿Cuándo termina el trabajo del coach?

Pues sencillo, 

Un proceso de coaching se crea basándose en un objetivo que el coachee quería alcanzar. 

Por lo tanto, igual que empieza, termina. 

El trabajo del coach termina cuando ese objetivo está cumplido. 

Quizás una duda te asalte ahora:

“¿Y eso cuándo es?”

Pues depende. 

¿De qué depende?

De la persona. De su objetivo. De su situación. 

Cada persona es un mundo.

Por ende, cada proceso es diferente y su duración también. 

Hay quienes en cinco sesiones ya han conseguido lo que venían buscando. 

Los hay que tardan más. 

Ves, lo importante no es el número de sesiones sino que el objetivo inicial se haya cumplido

entonces y solo entonces el proceso de coaching finaliza

¿Para quién es el servicio de un/a coach?

La respuesta es bastante sencilla:

para todo aquel que tenga ganas de cambiar

y que esté dispuesto a ponerse a prueba a sí mismo. 

sencillo, sencillo

No te voy a mentir

El coaching no son frases motivadoras que te hacen sonreír un ratito y ya está. 

En el proceso de coaching, es probable que salgan a flote algunas cosas que sean difíciles de digerir, que se hagan bola. 

Verás, si esas cosas hubieran sido fáciles de gestionar ya lo habrías hecho tú.

Pero, si siguen ahí, clavadas como una espina en la garganta

lo mismo seguir bebiendo vasos de agua no va a conseguir cambiar la situación

Sabes esa frase de la poeta Erin Hanson que dice:

“- What if I fall? 

– Oh, but my darling, what if you fly?”

(“- ¿Y si cayera? – Oh, pero cariño, ¿y si volaras?”)

Pues eso. 

Quizás salgan cosas que incomodan, 

o quizás haya cambios que te den algo de vértigo incluso. 

Quién sabe. 

Pero es que hay que saber salir de la comodidad de la rutina para cambiar, para conocer todas las habilidades que posees, para quitarte la espina de la garganta. 

Si se está dispuesto a todo eso, los resultados pueden llegar a ser espectaculares. 

Es por eso que el servicio de un/a coach es para la gente con intención real de cambiar, de evolucionar, de desarrollarse. 

Es para la gente que está preparada para ver qué es capaz de cambiar para conseguir sus metas. 

Para los que saben que pueden hacer mucho, muchísimo más con lo que tienen. 

Los beneficios se hacen visibles y tangibles cuando profundizas en tu situación personal, mejoras tus relaciones, descubres talentos que tenías escondidos, arrancas con nuevas carreras apasionantes, te libras de cosas y lazos que te ataban y te impedían progresar tanto en tu vida personal como profesional.

Conclusión

Cómo has podido ver, 

el coaching y la figura del coach es algo que lleva entre nosotros/as más tiempo del que pensábamos. 

Ya ves, hasta Aristóteles siguió un proceso de coaching (Sócrates fue su maestro). 

Y fíjate, es considerado el padre de la filosofía occidental. 

Casi nada.

Lo que te quiero decir es que,

si lo que realmente quieres es conocerte mejor a ti mismo,

saber de lo que realmente eres capaz, 

quizás podrías informarte y conocer más del tema. 

No te estoy diciendo que serás el próximo Aristóteles. 

Lo que te estoy diciendo es que, igual que él, quizás un coach pueda ayudarte a sacar lo mejor de ti mismo. 

Quién sabe.

A lo mejor, esto del coaching es para ti. 

O quizás no. 

Pero te sugiero que investigues. 

También te invito a que te suscribas a mi lista de correo. 

Ahí cuento historias y anécdotas sobre mi experiencia como coach. Además, así tendrás la oportunidad de conocerme un poco más.

De saber cuál es mi forma de trabajar, de ser y de ver las cosas. 

¿Es esto para mí?

Quizás, después de leer todo esto, te asalten dudas. 

Por norma general, cuando hay algo que se escapa de nuestro control, 

sentimos esas dudas que son inevitables. 

“¿Podré hacer esto?”

“¿Y si estoy arriesgando demasiado?”

“¿Merece la pena lo que consiga?”

“¿Será esto del coaching para mí?”

No sé, y es normal que tú tampoco lo sepas ahora mismo.

Probablemente ni siquiera sepas cómo podrías conseguir aquello que quieres alcanzar. 

Te lo repito: es normal. 

Y no es malo. 

Tener una perspectiva externa siempre te puede aportar conocimiento que estabas pasando por alto. 

“¿Será esto del coaching para mí?”

Sabes cuál es la única manera de saberlo, ¿verdad?

Es más, es probable que pienses que necesitas un proceso de coaching, pero que no tengas ni idea de porqué. 

Y mucho menos del cómo. 

Por eso te digo que te informes.  

Infórmate, conoce coaches, y sal de dudas. 

¿Será esto del coaching para mí?

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